Curiosidades

La concentración: una habilidad de los grandes genios


Concentración: La cualidad de mantener la atención sobre algo durante mucho tiempo sin perder la claridad mental.

Todos los genios tienen algo en común: una capacidad de concentración abismal. Albert Einstein, en una carta a su hijo, le habló de “ese momento en el que estás haciendo una cosa, y el disfrute es tal que no notas que pasa el tiempo. Debo reconocerte que algunas veces se me pasa la hora de la comida mientras estoy trabajando”.

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No era el único. Miró solía pintar en un estudio que construyó en Palma de Mallorca, lejos de las distracciones de la gran ciudad. El artista prohibió el paso a todo el mundo menos a una persona: su mujer. Sólo ella podía llamar a la puerta al final de la mañana para avisarle de que la comida estaba lista.

El historiador de la ciencia James Gleick, después de escribir las biografías de los físicos Isaac Newton y Richard Feynman, llegó a la conclusión de que “todos los genios tienen una habilidad de concentrarse con una intensidad difícil de concebir para las personas corrientes”. En una entrevista con aseveró, además, que “muestran una inmensa pasión por la abstracción”.

La atención es imprescindible en la genialidad

También la obsesión. Las personas que hacen evolucionar el pensamiento, la ciencia y la tecnología a menudo se quedan atrapados en su trabajo como si estuviera entre arenas movedizas. Esa absoluta obsesión les lleva a superar retos extraordinarios.

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“Los grandes músicos, matemáticos, científicos y filósofos de la historia, todos ellos, han tenido un don extraordinario para focalizar su atención con un alto grado de claridad mental durante largos periodos de tiempo”, comenta Gleick. “Una mente en ese estado de alerta durante mucho tiempo es un terreno fértil para entender mejor las cosas y que surjan todo tipo de asociaciones originales”.

En 1959, Isaac Asimov escribió un artículo con la intención de responder la pregunta de cómo surgen las ideas. “Mi sensación es que lo relacionado con la creatividad requiere aislamiento”, decía. “La persona creativa está trabajando continuamente. Su mente está procesando información en todo momento. Incluso cuando no es consciente de ello. Es muy conocido, por ejemplo, el caso de August Kekulé. El químico seguía pensando en la estructura del benceno mientras dormía”.