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Sus hijos eran golpeados a diario por un compañero acosador. Esto es lo que hizo el padre para vengarse


Braiden de 9 años y su hermana Millie de 11 empezaron a ir a una nueva escuela primaria hace un año. A las pocas semanas empezó el calvario para ambos pues un alumno los acosaba a diario. Christopher Cooper, el padre de los pequeños decidió terminar con el problema y enfrentar al chico, pero nunca se imaginó que esa decisión iba a jugar en su contra. Durante este tiempo, ambos niños han sido afectados tanto física como mentalmente.

A Braiden incluso le rompieron el brazo y Millie podría desarrollar un desorden alimenticio por los repetidos ataques verbales y físicos.

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A su hijo también lo han puesto en posición de “crucifixión”, para que pudiera ser golpeado más fácilmente, según Cooper. Por su parte, a Millie le rompieron los lentes al tirárselos cuando se los quitó para limpiar sus lágrimas.

El papá ha indicado que los directivos de la escuela primaria North Walney, en Reino Unido -a la cual ambos niños asisten- han dicho que no pueden ayudar porque “está fuera del espacio escolar”.

Cooper pidió ayuda de la policía local pero también fue rechazado.

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Sin embargo, lo que los oficiales sí están investigando es un probable “comportamiento amenazante”, después de que el padre advirtió a los acosadores para que “dejen a mis hijos en paz”

Desesperado, Cooper escribió su conmovedora historia en su perfil de Facebook para dar a conocer el infierno que han vivido sus hijos y la posición en la que él se encuentra ahora.

“Me siento absolutamente perdido. Muy poca gente sabe lo que voy a publicar”.

“Encontré el lugar donde vive el niño y me acerqué a sus padre para pedirles que le digan a su hijo que deje a los míos en paz. En lugar de eso me encontré con una tormenta de insultos.

Como padre, estoy devastado por todo esto, viendo como sus personalidades cambian (…) Finalmente, me acerqué al agresor con mi hija. Seré honesto, le dije que lo pusiera contra la valla, que le diera un rodillazo en las bolas y que le dijera que no la tocara de nuevo, tristemente no lo hizo porque temía las repercusiones de ‘su pandilla’.

En lugar de eso yo tuve que enfrentarlo, le dije directamente que dejara a mis hijos o habría consecuencias. No lo toqué ni amenacé, aunque en verdad, no sé como no hice ninguna de esas dos cosas”.

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Cooper pensó que eso calmaría las cosas, pero no se imaginó que ahora el calvario también sería para él.

 

“El resultado. Ahora estoy bajo investigación por la policía y con riesgo de perder mi carrera. Esta es una tremenda broma. ¿Qué opciones tengo?

Un comunicado de la policía de Cumbria, Inglaterra dice:

“Continuamos participando con la escuela involucrada y hemos estado en contacto con ellos esta mañana. Nosotros también somos conscientes de una serie de informes anteriores hechos a la policía en relación con estos asuntos. No sería apropiado hacer comentarios en este momento ya que algunos de ellos están todavía bajo investigación activa. Nos gustaría asegurar al público que lo estamos tomando en serio y que se están investigando estos asuntos”.

¿Qué podría hacer el papá en esta situación? Como lucen las cosas, parece que no le queda otra opción más que cambiar a sus hijos de escuela -de nuevo- y buscar ayuda psicológica para los tres. ¿Tú qué harías?